Exposición de la Palabra
Perdón sin limites- Mateo 18:21-35
Pastor Jenner Miranda Calderon
Pastor Titular - Iglesia Evangélica Presbiteriana Central

Para entender bien esta historia, hay que empezar por ver cuánto dinero el rey le perdonó a su siervo (es decir, cuánto eran 10,000 talentos) un talento era lo que ganaba un obrero en quince años. Luego, lo que este siervo debía era el equivalente de 150,000 años de trabajo. Era más que todos los impuestos recolectados en diez años en todo el reino de Judea. La cifra es tan alta que para los que escuchaban la parábola, los que oyeron a Jesús sabían que esa promesa no pudo ser cumplida. En contraste lo que el siervo se niega a perdonarle a su consiervo son cien denarios. Un denario era el sueldo de un obrero por un día. Luego esta suma equivale a poco menos de cuatro meses de trabajo. Tal cantidad si les parecería real a quienes escuchaban a Jesús. En el versículo 29 la promesa del consiervo de pagar,  les parecería muchísimo más genuina que la que el siervo le había hecho al rey. La reacción del rey resulta entonces justa y lógica. Puesto que el siervo se niega a perdonar una cantidad relativamente pequeña, se ha hecho desmerecedor del enorme perdón que había recibido antes, y tendrá que pagar todo lo que antes le fue perdonado. La pregunta a este pasaje es ¿Cometemos nosotros también una injusticia semejante? Si pensamos en todo lo que Dios nos ha perdonado, no podemos sino confesar que se trata de una deuda impagable, como las del siervo del rey. Sin embargo, a veces se nos hace difícil perdonar a quien debe mucho menos. Esta parábola, es una exhortación al perdón. Podemos estar unidos no porque no cometemos errores o no nos ofendemos, sino porque somos perdonados y perdonamos. El mal, en lugar de dividir y aislar al uno del otro, une y afianza en el perdón reciproco. El Señor nos amó y se entregó El mismo por nosotros, y nos  liberó de toda culpa y pecado. El perdón que se recibe y se concede es el mismo respiro de Dios, el Espíritu Santo, que se hace vida en nosotros. El perdón es el corazón de la vida, que nos permite mantenernos en comunión con Dios y los hombres.

TRES MESES EN LA ESCUELA DE MATEO Justo L. González